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La
Concha de Artedo
recibe su
denominación, por una parte de la forma general de la ensenada
(que se asemeja en su forma a la de la concha) y la localidad
más cercana a la misma (Artedo). La ensenada ha sido
formada por la abrasión marina entre dos zonas que
presentan una mayor resistencia a la erosión debido a su
constitución en base a pizarras, areniscas y cuarcitas. Estos
dos promontorios, en los se pueden apreciar grandes acantilados
son: al este la Punta del Cerrón y a la izquierda EL Cabu.
Actualmente la ensenada es una
zona de acumulación y sedimentación de materiales aportados por
el mar, que constituyen el arenal que podemos apreciar, en la
misma línea de costa; y la adicción de la suma de materiales
sedimentados por la acción marina y fluvial que ha formado una
barrera (arenosa y pedregosa) paralela a la línea de costa que
corta la desembocadura del río Uncín.
Así pues, la Concha
es el resultado de la acción fluvial (del río Uncín, con su
afluente principal: el Sangreña) y la marina. El río Uncín, de
cuenca hidrográfica corta, pero de fuerte acción erosiva en la
cabecera del valle, recorre los últimos tramos con escasez de
pendiente, lo que ha propiciado la acumulación de materiales
aportados por el mismo en la parte más cercana a su
desembocadura, constituyendo una zona de sedimentación -
llanura aluvial - en la que el río serpentea (formando
pequeño meandros) con leve pendiente en busca de su
desembocadura. En su tramo final, debido a la barrera de
sedimentación antes citada, el río forma una pequeña laguna
(pequeña albufera). El humedal, sirve de refugio a
diversidad de aves migratorias (ánades, grullas, garzas,...).
Esta zona húmeda
tiene una particular importancia desde el punto de vista
biológico tanto por la flora como por la fauna que podemos
encontrar. Además del bosque de ribera típico de la zona
oceánica, podemos encontrar especies adaptadas a un ecosistema
fuertemente húmedo (con períodos de inundación). El humedal
sirve de refugio a diversidad de aves migratorios (ánades,
grullas, garzas,..).
Este espacio tiene un alto
interés Biológico y paisajístico, por lo que los colectivos
ecologístas han demandado frecuentemente sea declarado como
espacio natural sujeto a protección legal. La presión del ser
humano (apreciable por el elevado número de bañistas que se
acercan en épocas veraniegas, así como el intento de aproximar
las construcciones a la línea de costa) hacen peligrar la
conservación de este enclave natural.
Pese a la belleza
del paisaje que estamos observando, el entorno no está
especialmente protegido de forma legal, salvo el hecho de
pertenecer a la zona de Paisaje Protegido de la Costa Occidental
asturiana (que incluye una zona d ela costa que se extiende
desde Cudillero a la Playa Barayo en el límite occidental del
Concejo de Valdés), en el P.O.R.N.A. y en la Ley General de
Costas. |
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