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Esta rana, pequeña y de aspecto esbelto, muestra la
cabeza ancha con el hocico corto y redondeado, las
extremidades, largas y delgadas, están provistas de
discos adhesivos en el extremo de cada dedo, y la piel
lisa en el dorso y finamente granulosa en el vientre. Su
coloración es muy variable, dependiendo del sustrato
donde se encuentre, la temperatura, la humedad, la
intensidad de luz, e incluso el estado psíquico,
oscilando entre un tono verde brillante, amarillento,
grisáceo o predadores destacan las culebras viperina y
de collar. |
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A
principios o mediados de la primavera tiene lugar el celo. Los
machos son los primeros en acudir a las charcas, fuentes y
pardusco. La región ventral es clara. Presenta también una
característica banda parda bordeada de blanco o crema que
recorre ambos costados, naciendo en los orificios nasales y
prolongándose por los ojos, tímpanos y extremidades anteriores y
posteriores. Los machos poseen un pequeño saco bucal externo
(sin pliegues cuando está deshinchado) que inflan en la época de
celo.
Habita invariablemente en lugares húmedos (prados, charcas,
arroyos, embalses y lagunas) con abundante vegetación arbustiva
y herbácea, juncos, carrizos, espadañas, etc.).
Es
de costumbres crepusculares y nocturnas, llegando a observársela
también de día cuando toma el sol o en la época de celo. La
característica más notoria de esta especie es la de su habilidad
para encaramarse por tallos, ramas u hojas y desarrollar,
gracias a la textura esponjosa de sus dedos, una vida
fundamentalmente arborícola.
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Cuenta con una gran potencia y agilidad para el salto,
desplazándose fácilmente de este modo y llegando a cazar
incluso al vuelo. Su dieta está compuesta de grillos,
moscas y mosquitos, mariposas, hormigas, libélulas,
orugas, y entre sus estanques donde cantan a coro e
inflan su saco bucal para atraer a las hembras.
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La
cópula tiene lugar en el agua, y la puesta oscila en
número de 800 a 1.000 huevos depositados en el fondo. El
período de desarrollo embrionario suele durar de dos a
tres semanas, y el de metamorfosis unos tres meses,
observándose ya en el verano gran número de ranitas que
salen del agua e inician su vida arborícola. |
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Una de las especies que se
están recuperando desde los Picos de Europa es
el Quebrantahuesos (Gypaetus barbatus),
del que se sigue la pista de ejemplares
erráticos, que en busca de nuevos parajes donde
asentarse vuelven a las cordilleras de las que
desaparecieron hace más de treinta años.
En la misma línea de aves rapaces, el Parque
nacional de Picos de Europa ha conseguido tener
la mayor población de águilas reales (Aquila
chrysaetos) de la cordillera cantábrica,
gracias a los planes de protección de esta
especie.
Edith Angulo 1ºC |
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