En el año 27 a.C., Octavio recibió el título de Augusto ("elegido por los dioses"), liquidó a sus enemigos, pacificó la situación e inició una nueva forma de gobierno: el Imperio.
Octavio Augusto fue el primer emperador de Roma.
En los siglos I y II d.C. el mundo romano alcanzó su máximo esplendor y poder, con emperadores como el propio Augusto, Claudio, Vespasiano, Trajano y Marco Aurelio. A este período se le conoce con el nombre de la pax romana. Roma y las demás ciudades se llenaron de grandes construcciones y obras públicas. Además existía un gran desarrollo económico gracias al fuerte crecimiento del comercio. El emperador acaparaba todos los poderes, presidía el Senado, era el jefe supremo del ejército y el pontífice máximo, es decir el más alto representante religioso, dirigía la política exterior, dictaba las leyes y decidía los tributos. Los emperadores disponían de su cargo para toda la vida y designaban a su sucesor. El Senado, que seguía existiendo se limitaba a ratificar las decisiones del emperador.