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5.1.-
LA CRISIS DEL SIGLO III
A principios de
este siglo el imperio romano entró en crisis. Se
produjeron numerosas revueltas sociales, tanto
de campesinos como de militares. Las ciudades
fueron saqueadas y la población,
aterrorizada busco refugio en el campo. El
abandono de las ciudades provocó el colapso del
comercio. Los emperadores incapaces de resolver
estos graves problemas fueron perdiendo poder.
Por el norte los
germanos, a los que los romanos llamaban
bárbaros, aprovechando la debilidad del imperio,
invaden sus fronteras. Por el este la presión de
los persas inicia la pérdida de algunos
territorios.
5.2.- LA
RECUPERACIÓN DEL SIGLO IV
Con la llegada al
poder del emperador Diocleciano se inicia un
periodo de recuperación. Sus reformas sanean la
economía del imperio y refuerzan sus fronteras.
Posteriormente el
emperador Constantino, introdujo cambios
(tolerancia hacia el cristianismo) que lograron
una mayor unidad interna, traslado la capital a
Constantinopla y fortaleció la burocracia.
En el año 375 los
hunos, penetraron en el territorio de los
germanos que se vieron obligados a traspasar las
fronteras del imperio.
Tras la muerte de
Teodosio, en el año 395 el imperio se divide en
dos (cada uno con su emperador
correspondiente) para facilitar su defensa: el
imperio romano de Occidente, con capital en Roma
y el Imperio romano de Oriente con capital en
Constantinopla.
5.3.- EL
FIN DEL IMPERIO ROMANO
Las dos partes del
imperio evolucionaron de forma muy
diferente. El de Occidente, gobernado por
emperadores débiles fue incapaz de frenar
a los pueblos germánicos, que al ir conquistando
los territorios fueron formando numerosos
reinos. En el año 476 los pueblos invasores
depusieron al último emperador de Occidente,
iniciándose una nueva etapa histórica: LA EDAD
MEDIA.
El imperio de
Oriente, se mantuvo durante otros mil años,
pasando a llamarse imperio bizantino. |